sábado, junio 12, 2010

En el Mundial, todos a la cancha!

Es increíble pero a mí el fútbol no me va ni me viene. No entiendo las discusiones acaloradas que muchos se gastan en tener sobre técnicos, jugadores y jugadas. Cuando digo esto todos me salen a decir que es porque...soy mujer. Vamos a aceptar parcialmente este semi paradigma porque a razón de la verdad no conozco mucha mujer fanática del fútbol, y cuando digo fanática lo digo a la par de esos muchachos que discuten desde las entrañas, se ofenden si manchan el buen nombre de un equipo y no faltan un domingo a la cancha o se plantan frente a la tele para ver los clásicos. Pero llega el mundial y estamos todos como locos, nos pintamos la cara, compramos bandera y nos agarramos cuanta cábala hay en el ambiente. Sufrimos si los goles se escapan, quedamos afónicos cuando tocan la red y saltamos cual monos cuando ganamos el partido. 
No entiendo porqué pasa eso, no entiendo porqué me pasa a mí si realmente no tengo idea de quienes van corriendo por la cancha, si cuando empiezan los partidos y llevan más o menos las remeras parecidas ya me pierdo, pero me transformo y no hay manera que no piense en otra cosa más que en poder ver cada partido que juegue la selección. Incluso para tormento de mi pareja me doy el lujo de opinar y discutir!.... a no, más vale, porque si vamos a participar que sea de manera completa y digna.
Yo quiero pensar que es por esa mágica y única comunión que se da en momentos como estos donde todos tiramos para el mismo lado y la celeste y blanca finalmente y al menos por un mes tiene significado, identidad y dueños. Es una pena que sea por un mero partido, pero al menos es grato ver que todos vamos para el mismo lado, nos interesa lo mismo y hasta nos consolamos o alegramos bajo las mismas circunstancias. Recuerdo sentir algo parecido que casi me arranca las lágrimas cuando nevó aquel año en Buenos Aires. Los noticieros entonces no hablaban de otra cosa y no paraban de mostrar caras felices, chicos y grandes jugando y todos...todos disfrutando de lo mismo. Se olvidaron penas, se olvidaron abandonos, se olvidaron enemigos. Ese día todos jugaban.
Ya sé que suena a consuelo barato y un tanto infantil, pero no es lindo cuando todos estamos unidos por algo bueno, por algo al menos positivo aunque ello sea por un tiempito corto?.
No sé se las dejo picando porque ya está por empezar Argentina- Nigeria !!!!!!!!!

viernes, enero 15, 2010

Vivir es estresante.

Por lo general uno habla de estres y piensa en el trabajo, como si fuera el único ámbito de la vida capaz de sacarte de las casillas cuando en realidad hay muchos otros. Dejemos de lado guerras, maltrato o abuso o ese sinfín de desgracias que lamentablemente existen en el mundo. Yo quiero hablar de las terribles imposiciones que hace la gente y que no paran ni pararán nunca. Veamos.
Cuando sos chica te plantean la disyuntiva a quién querés más, si a mamá o a papá. Crecés y entrás al colegio, la época de la primaria te puede estresar dependiendo del grado de exigencia general de casa o la misma escuela, por lo cual pensemos que puede ser el único momento de la vida donde medianamente te dejan un tanto en paz, aunque cuando vas pisando los 10 u 11 ya entran a preguntar si te gusta algún chico o tenés novio. A los 10 u 11!!!!.

miércoles, diciembre 02, 2009

La fiebre de las monedas



Esto de que las monedas ahora se hayan convertido en un verdadero tesoro que despierta una fiebre peor que la del oro del siglo pasado, mueve un poco a risa una vez que la frustración y la impotencia se superan un poco. Porque si hay algo que puede causar realmente impotencia es esas entidades que carecen de su propia materia prima y siguen la existencia como si nada. Es como si de pronto las vacas nos dieran el cuero y la carne pero olvídense de la leche. Aunque, seamos honestos, la culpa no es de la vaca sino del tambero que encontró la vuelta de hacer negocio con el pánico de que no exista leche en el mercado.

martes, diciembre 01, 2009

Agendas nuevas,¿proyectos nuevos?


Hay millones de mujeres en este mundo que tienen armarios llenos de zapatos. Nunca entendí bien esa fascinación, será que nunca fui verdaderamente coqueta. Soy conciente cuando un par de zapatos son bonitos, combinan con la ropa o son verdaderamente exóticos, pero para mi basta tener lo elemental de ellos, que sean cómodos. También hay millones de mujeres que en la vida sienten fascinación por las flores, ¡vamos!, ¿quién no muere por recibir un inmenso ramo de rosas u orquideas?; pero tampoco me desvivo cuando paso por una florería de la mano de él, ni lo miro como diciendo "quiero uno".
Pero basta que entre a una librería y mi mundo puede cambiar irreversiblemente. Y no hablo simplemente de una librería donde venden libros- obviamente esos locales son como un trasbordador espacial- sino que hablo del simple y nada llamativo para muchos penshop, es decir lugares donde las madres se pelean a principio de año para comprar los útiles escolares que tienen en inmensas listas otorgadas cada año por las maestras.
El olorcito a papel, el modelo de mil quinientas lapiceras distintas, los lápices de colores, los cuadernos de todo tipo y tamaño, son para mí como un maná en medio del desierto. Y cuando se acerca fin de año está el ritual de recorrer varias de ellas para encontrar una agenda, LA agenda que me acompañará casi como una bitácora a lo largo de todo un año.
No es fácil con dar con la elegida, tiene que ser del tamaño justo, con el diseño justo y con la calidad de papel justa. Hoy por suerte encontré la que me gusta y terminaré el año como muchos otros años, pasando los números telefónicos, anotando las fechas importantes y planificando cosas que quizá no llegarán a ser nunca pero el placer de ellas empieza por planearlas.
Abrir una agenda nueva es como abrirse a una vida nueva. Sí, sé que sueña trillado eso de año nuevo, vida nueva, pero el cosquilleo de tener por delante una incógnita semejante-¿qué me deparará este nuevo año?- es fascinante.
Las agendas viejas todas, tienen mi balance final de año: cómo me sentí, qué cosas logré, qué me queda en el tintero. Y no hablo de dietas, gimnasio ni idioteces semejantes que sé positivamente que no me cambiarán la vida; sino del mágico momento de descubrir que mis hijos tienen un año más, que han logrado cosas, que he aprendido de ellos otras. Hablo de que la vida va cumpliendo ciclos y que crecer es genial.
Leer agendas viejas y descubrir anotaciones de situaciones, sentimientos y cosas que me pasaron y había olvidado por completo es conmovedor, como también descubrir de pronto nombres de personas que ya no están con nosotros- por elección o destino. Rutinas que ya no tenemos, cosas que añoramos volver a hacer y que está bueno incluírlas en las "resoluciones de año nuevo".
Una agenda. Parece una pavada tan grande, un objeto tan cotidiano y sin embargo es un pedazo de vida, un año entero de expectativas y experiencias.

lunes, noviembre 30, 2009

Qué será, será?

En inglés existe la expresión, tener un día al sol; es decir tener la atención y apreciación del resto. Creo que en la vida, en forma más generosa o más egoísta, todos queremos lo mismo: sentir que valemos, que somos alguien. Este sitio quizá sea una búsqueda extraña de situaciones, sentimientos y relatos que tengan que ver con la búsqueda incesante de conseguir ser alguien, de sentirse bien con uno mismo y de sentir que en la búsqueda alguien nos acompaña.
Un collage de sentimientos, escritos, pensamientos, reflexiones, críticas y un largo y desdibujado etcétera que vaya uno a saber dónde terminará.

Si caíste en este lugar, puede que sientas mareo y confusión al principio, pero a la larga puede que todo tome forma al final.