miércoles, diciembre 02, 2009

La fiebre de las monedas



Esto de que las monedas ahora se hayan convertido en un verdadero tesoro que despierta una fiebre peor que la del oro del siglo pasado, mueve un poco a risa una vez que la frustración y la impotencia se superan un poco. Porque si hay algo que puede causar realmente impotencia es esas entidades que carecen de su propia materia prima y siguen la existencia como si nada. Es como si de pronto las vacas nos dieran el cuero y la carne pero olvídense de la leche. Aunque, seamos honestos, la culpa no es de la vaca sino del tambero que encontró la vuelta de hacer negocio con el pánico de que no exista leche en el mercado.

Para conseguir algunas monedas y poder llegar al trabajo, o sea, para poder ejercer mi derecho y mi deber de trabajar tengo que recurrir (como todos supongo) a algunas pocas maniobras que como son pocas las monedas hay que hacer todos los días.
1) EL BANCO: Parecería ser la mejor y más obvia, pero no. Al principio te soltaban de a $20, luego bajó a $10 y ahora no te cambian salvo alguna que otra vez o alguna sucursal con onda hasta $3. Eso sí hay un lugar donde los podés denunciar. Cuando llamás la música de espera es la de los Looney Toons , eso lo dice todo. Ah! Pero hay un Banco Nación que simplemente batió los records de absurdidad: te cambiaban $50 por una bolsa de monedas de 5 Centavos por igual valor. Eso sí, andá a contarlas en ventanilla a ver si hay 50 mangos! Ja!.
2) EL KIOSCO: no se gasten, ya se avivaron de redondear todos los precios posibles. Si pudiste poner cara de póker y pedir caramelos ácidos por $1,50 pagando con $10, te habrás comido la cara de “hasta la vista baby” que te puso el kiosquero mientras te decía:- No tenés monedasssss?, me agarrás sin cambio!_
3) EL VECINO CON AUTO: ese que labura en Pilar y tiene que pasar todos los días sí o sí por el peaje. Le das un billete de $50 para que pague pero ahora nos cagaron porque lo subieron de precio, redondo otra vez!.
No parece haber otra forma. A esta altura te preguntás dónde pueden estar todas las monedas y la respuesta más factible sería o en las terminales de colectivo o en el casino. En la terminal me dicen que no tienen, que se las saca prácticamente el banco ( la cara del que me lo dice a través de ese vidrio medio roto se contrae), es obvio que me está mintiendo. Lo hace mal y encima me mira como diciendo:- la gente pide cada boludez!- logra por un rato hacerme sentir una total desubicada pero en segundos me compongo lo miro mal, muy mal y le digo: -le daría las gracias pero no sé para qué!- .
En el casino me dicen que ni me moleste porque si no son para el tragamonedas no te cambian nada. Parece que hasta hay una fuerza especial ahora que se encarga de comprobar que las vuelvas a meter en la maquinita porque obviamente aún no se implementan “las tragatarjetas”!. Asique qué hacemos?, no vamos a trabajar?, no nos trasladamos?. Yo creo honestamente que hasta que no implementen entonces alguna otra manera de poder pagar, me mandaré arriba del Bondi, sin pagar cuando no tenga y cuando el choffer me mire mal, lo miraré peor , y si me dice algo le espetaré: - el día que me faciliten ustedes las monedas, a ustedes volverán; mientras si tenés que llamar a la cana para que me baje, hacélo- A lo mejor el resto se contagia o al menos le empezará a chiflar al choffer para que deje de quejarse y arranque de una bendita vez.





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